Hay objetos que no existen ya hechos, sino que nacen de una interpretación.
Tailor es el espacio de esos objetos, cuando una situación reclama una respuesta singular y no encaja en un catálogo.

El eje del pensamiento comienza con la interpretación del espacio. Las proporciones, las condiciones dadas y el entorno delimitan el marco en el que el objeto toma forma. Se trata de generar una presencia que pertenezca de manera natural a su entorno.
En el caso de los trabajos contemporáneos, el proceso se desarrolla a partir de un diálogo profesional y estético. Las intenciones y las propuestas del autor se ordenan paulatinamente hasta que el objeto se convierte en parte orgánica del contexto.

La reconstrucción y la restauración de piezas históricas exigen otro tipo de atención. La comprensión precisa de los motivos, la lógica estructural y el uso del material es la base. El trabajo es a la vez investigación y conformación; el pasado se adapta así al objeto.
Durante la restauración procuro conservar el mayor número posible de elementos originales; las pérdidas se reinterpretan con añadidos contenidos y proporcionados. El objetivo es mantener la continuidad entre pasado y presente sin borrar el tiempo.

Colaboro con gusto con arquitectos y diseñadores que entienden el metal no como decoración, sino como elemento configurador del espacio. El objeto nace siempre dentro de una relación conceptual.
Estoy abierto a colaboraciones interdisciplinares; del encuentro de materiales y formas de pensar diferentes surge a menudo una nueva cualidad.
En los encargos privados, la interpretación es compartida. El uso, la necesidad y el contexto marcan la dirección.
El diálogo comienza aquí.
Una situación, una pregunta o una dirección es suficiente como punto de partida.
