Dos formas. Una estructura.
RITUALÉ y CONTOUR nacen de una misma idea; juntos forman un sistema completo para las acciones en torno al fuego. Su relación se vuelve evidente cuando se colocan el uno junto al otro.
Su esencia es un estado de disposición. La estructura vertical de RITUALÉ responde al uso de cerca, mientras que el gesto horizontal de CONTOUR forma una base visual estable. Juntos dan estructura al espacio y disciplinan el movimiento.
El acero forjado a mano sigue una lógica técnica unificada; la calidez de la madera y del esparto contrapesa con delicadeza la severidad del metal. Las huellas del uso se convierten con el tiempo en una capa de los objetos.
Cada pieza está numerada y marcada con el sello del autor. No son elementos decorativos, sino marcos arquitectónicos para el uso del fuego.